Lo que viví astralmente en el planeta Fthakyon de Alfa Centauri

El 31 de julio a las 5:40 pm me encontraba recostado sobre un sillón pequeño de la sala de la casa. Mi madre estaba en el más grande. Escuchábamos música en un pequeño bafle que me dieron cuando compré mi teléfono en Bucaramanga. Yo estaba despierto, solo  que recostado. 

En mi mente escuché la voz de Krisnamerck: “¡Edwin! Axiome, del planeta Fthakyon quiere contactarte.” Respondí telepáticamente que sí, que estaba de acuerdo. 

Yo tenía los ojos abiertos y pude ver la pequeña proyección holográfica frente a mí del cuerpo de una mujer llamada Axiome que, en seguida, juntó sus manos más abajo de su vientre y luego las extendió hacia mí. Me dijo que ese era su saludo y que así emitía su frecuencia hacia mí, para conectarnos. Luego, dijo telepáticamente: “¡Edwin! Quiero que vengas astralmente a mi nave e iremos a Fthakyon, en Alfa Centauri. Quiero mostrarte un poco de mi mundo.” 

Puse un cojín como almohada, acomode bien todo, me recosté y cerré los ojos, pero sin dormirme. Estuve despierto todo el tiempo. Pasó un momento y pude verme acostado y a mi madre durmiendo, vi el bafle sobre la mesa del centro de la sala. Como en el plano astral la telepatía no tiene límites, Krisnamerck me guiaba hacia donde él estaba para que fuera con él hasta la nave de Axiome. Pude ver Bogotá y el cerro de Monserrate al fondo. Al subir más, vi una nave que emitía colores azules y rojos a su alrededor. 

Entré en ella ante el llamado de Krisnamerck. Pregunté a Krisnamerck que a cuántos metros estaba la nave de la tierra. “Ahora mismo estamos a 5.000 metros de altura”, contestó. ¿Cómo es posible que la gente no les vea?, pregunté. “Nos camuflamos entre las nubes”, respondió. Al entrar en la nave, él apareció saludándome tal cual como se los mostraré a continuación en la ilustración que hice hace rato de él (su mano estaba un poco más abajo que como se muestra en la ilustración). Él estaba con su forma física, yo con la astral o la del alma y el espíritu. 

“Edwin, acompáñame a la parte alta de la nave”, dijo.  Subimos por una escalera de caracol hasta una zona donde había como una superficie con controles y unas especies de pantallas. Después apareció una sala donde había una cúpula transparente en el techo. Me dijo que ingresara. Al entrar, vi dos sillas igualitas a las que usan los odontólogos. Él se  recostó en una y me dijo: “Aquí venimos cuando vamos a hacer algo en el plano astral. Yo me acostaré para concentrarme y salir de mi cuerpo y así llevarte hasta donde se encuentra la nave de Axiome.” Lo esperé unos segundos. Vi que se veía como si estuviera durmiendo. Luego, apareció a un lado mío diciendo: “¡Edwin, vamos a la nave de Axiome! ¡Salgamos de aquí!” No vi en qué momento salió de su cuerpo. Me dijo que en el plano astral el cuerpo se manifiesta o se mueve al instante.

De inmediato nos elevamos a una gran velocidad y en un instante ya nos encontrábamos observando la nave de Axiome. Esta era de 36 metros de ancho, como ovalada, 27 metros de largo y 15 de alto. Sus colores mezclaban gris, un beige oscuro (ámbar) y morado. Tenía una antena en su techo. Supe por Axiome que esa antena conectaba con la frecuencia del planeta del que venían y que así les sería más fácil ubicarse con su planeta donde quiera que estuvieran.  

Axiome me invitó a entrar en la nave. Pregunté que a qué distancia de la tierra estaba. “Estás a 400.000 kilómetros, la distancia correcta que hay entre la luna y la tierra. Aquí estamos la mayoría”, contestó Krisnamerck. La nave de Axiome se veía muy bella y no paraba de verla. Entré en ella y Krisnamerck se despidió. 

Una vez en la nave, Axiome me dijo que iríamos de inmediato a Fthakyon. (Krisnamerck me ha dicho sobre esta experiencia que ella estuvo todo el tiempo con su cuerpo biológico o físico, es decir, en carne y hueso, y yo con mi cuerpo astral). ( 3 meses después de la experiencia vi uno de los videos de Despejando Enigmas en el que Swaruu y Anéeka dicen que sí se puede viajar en una nave con el cuerpo astral.) Esto de alguna forma reafirmó aún más lo que viví. También le pregunté a una amiga de mi mamá que es clarividente si sabía que era el cuerpo astral. Ella dijo que tenía que ver con el alma. Como todo esto ha sido desconocido para mí, he buscado respuestas en quienes han vivido experiencias similares. 

Estando dentro de la nave pregunté si ya estábamos viajando. Sentí que estaba quieta la nave. Axiome me hizo ver una especie de ventana en la que pasaban algunas luces de colores a toda velocidad. Llegamos muy rápido a un planeta que lo dibujé tal cual lo vi desde la nave. En ese momento salían otras naves de él.

El planeta se llama Fthakyon. Es tan grande como Neptuno. Su agua es morada o fucsia claro, tiene cristales ámbar que también existen en la tierra, material que esta civilización usa fusionando con otros elementos para construir sus naves, sus botas y ropas. 

Las nubes cubren las zonas donde hay tierra, montañas verdes y cristales ámbar. Se ubica a 8.9 años luz de la tierra, en la constelación de Alfa Centauri y es el cuarto planeta que gira entorno a la estrella Katyusk. Se respira oxígeno y la población actual de todo el planeta es de 89 millones. Sin embargo, la civilización en unos años crecerá a 120 millones por la población de mujeres en estado de embarazo, de acuerdo a lo dicho por Axiome.

La nave hizo otro movimiento y apareció ante mí una panorámica del lugar donde vive Axiome. Esto fue lo que ví desde la nave y que describo más abajo:

Ella vive en la esfera verde, la cual, como las otras, funciona como base militar, puerto de nave interestelar, nave de circulación sensorial, nave de extracción y construcción molecular, entre otras que no estaban, almacenamiento para cultivos, zonas de ocio o de entretenimiento deportivo, zonas de reunión o de intercambio de alimentos, hospital y zona de vigilancia. Tiene otras funciones que no pude captar en ese momento. Describo esto en términos humanos y asociándolo a lo que vi. Las esferas pueden moverse a voluntad y suelen cambiar por gusto de lugar en todo el planeta. 

En la zona donde estuve hay 3.000 habitantes. Hay colonias de 5.000. Cada una está distribuida a lo largo y en diferentes partes del planeta. Todas están interconectadas para cooperar en caso de invasores negativos.  

Todo el lugar está completamente esterilizado y las naves se limpian al entrar en la esfera. Dentro de las especie de casas que conectan con las esferas viven 10 personas. Todos  cultivan sus propios alimentos y los intercambian entre todos, evitando la escasez de los mismos o que haya hambre. No existe eso ni la desigualdad, ya que todos pueden obtener lo mismo. Lo que cambia es el uso que le den a ciertas cosas. 

Las casas están hechas con cristales ámbar y aleaciones metálicas propias del planeta. La parte más alta de la casa, contando la antena, tiene 23 metros de alto y el largo es de aproximadamente 25 metros, según lo que calculé al saber las medidas de la nave. Las antenas conectan con otros planetas del sistema solar Katyusk 11, de 11 planetas incluyendo su propio sol, el cual es 7 veces más grande que el nuestro. Las casas las hacen con techo de paja por gusto personal. Los árboles y sus frutos se llaman Altebarah y poseen minerales propios del planeta que es parecido a la masa blanca de pan. 

Esta es la ilustración e información de las naves que vi:

La nave nos dejó sobre lo que para mí parecía pasto verde bien podado. Caminé un rato con Axiome y le pregunté por qué me decidió contactar. Me dijo que en mi vida pasada yo había ido en una misión de exploración a su planeta y que ella me vio desde su nave. Que ambos acordamos bajar al planeta para dialogar sobre cuáles eran las intenciones. 

Que mi nombre era Krashir y que yo era un taygeteano. Me entró duda, pero al mirarme mi mano, la vi blanca y mi cabello era puro amarillo. En ese momento apareció Daion, hermano mayor de Axiome. Su estatura era de un metro con setenta y nueve centímetros. Me saludó telepáticamente: “Me alegra volver a verte, Krashir. Yo fui quien, en tu primera llegada, te invito a conocer parte del planeta.” Yo estaba asombrado y lleno de curiosidad, pero sabía que mi alma es taygeteana por todo lo que me ha dicho Krisnamerck, pero no recordaba nada de eso por el velo del olvido al que está sometida la tierra. 

Esta es la ilustración que hice hace 3 meses de Axiome haciendo su saludo. Es la mujer que me contactó y que vi en el plano astral. Mide 1.63.

Está sobre una banda antigravedad que usan para transportarse en el interior de su “casa”. Su edad es de 23.000 años, ya que su civilización ha superado toda enfermedad. Además, se mantienen jóvenes porque hacen procesos naturales y médicos de regeneración celular a nivel interno.

“Lo que ves como cuernos, no son cuernos sino antenas que me permiten conectar mi frecuencia con la del planeta de donde provengo. Son morados porque ese es el color de mi planeta en gran parte. Es su energía. El color dorado que ves en mis botas es ámbar. Están hechos con cristales ámbar de Fthakyon”, me explicó Axiome.

El lugar en el que ella está, hablando en términos de la tierra para poder explicarles según lo que ella me dijo, es una zona de Cahmakesh, que es el nombre que le dan a sus casas. Es lo que ven detrás de ella con paja en su techo, pues no todas tenían eso. La antena en el techo de la casa les permite conectar su frecuencia con cualquier planeta de su sistema solar.

Ahí donde está ella se preparan y cultivan alimentos para el consumo de todos, que luego van a donde está el comedor (luego les mostraré la ilustración que hice de los lugares que ella me mostró)

La fruta azul grandota que ven atrás la llaman Kildfar. A este fruto, según ella, le acababan de hacer un proceso de c ionización que con su tecnología les permitió cambiar el tamaño del fruto a su gusto. Son más pequeños, casi dos veces el tamaño de una fresa. Al verde de atrás, que parece como una sábila, le llaman Lardk.

Lo que ven al fondo es parte del lugar donde vive. En la esfera de atrás viven hasta 10 personas y las esferas conectan con las casas. (Les explicaré más de las esferas con una panorámica que vi desde la nave de Axiome) Los árboles y su fruto se llaman Altebarah. El caminito como morado que ven saliendo de la casa es un sensor que se proyecta para el movimiento de unos vehículos esféricos.

A continuación, el interior del hogar de Axiome y Daion 

Comedor y zona de meditación

En este comedor se reúnen los 10 habitantes del hogar, los cuales varían, ya que todos comparten su hogar cuando hay visitantes. Las colchas como blancas están hechas en  algodón. En este planeta existen ciertas cosas que también hay en la tierra. Al sentarse, el algodón se amolda a la persona dándole comodidad. Las figuras de colores sobre la mesa ámbar, cambian dependiendo el color del alimento.

Axiome me explicó que el aparato circular entra entre la paja, recibe el alimento ionizado, lo envuelve como una hoja o capullo y lo calienta para luego, al hacer un giro, empotrar el alimento al molde de la mesa ámbar. Se sirve una cantidad moderada de la infusión de alimentos diferenciados por sus colores. Con los colores del alimento determinan su composición nutricional y así saben qué van a comer. Todo el sistema me pareció que estaba vivo, todo era como raíces de plantas y capullos naturales. Eso me pareció bello. Como si su madre tierra eligiera el alimento que van a comer. La mesa de ámbar está sobre paja. 

La composición de la mesa es circular, porque para ellos representa unidad. Axiome y su familia se sientan allí para meditar. La meditación grupal les ayuda mucho a elevar su frecuencia. 

Todo el suelo del hogar de Axiome está cubierto por una proyección energética sensorial de color morado, pero tirando más a fucsia. Esta se ilumina por sí sola… Los cristales ámbar se iluminan en el suelo, ya que están mezclados con la proyección de energía.  

Comedor y zona de meditación
Esta es la cocina, jardín y donde se ionizan los alimentos para cambiarlos de tamaño o acelerar su proceso de crecimiento. De aquí son llevados a su lugar de alimentación. 
Esta es la cama de Axiome

El lugar que parece un huevo, es por donde entré. Es una puerta que se abre como de la pared. Estábamos en una parte alta. El lugar es amplio y atrás mío, ya que les estoy dando una panorámica del frente, está un ventanal que muestra un majestuoso paisaje, parecido al que vieron más arriba. La cama levita gracias a la anulación de gravedad. 

La paja es para soportar la cama. Ella está hecha de ámbar y un material que se amolda al cuerpo. Los que parecen ojos permiten mantener estable la temperatura del cuerpo y de la cama. Actúan como sensores también. Estaban anclados como a especies de ramas y raíces de árbol. La cama era grande. Asumo que de unos 3 metros de largo por 3 de ancho.  

En un segundo encuentro astral con Axiome, ella me compartió enseñanzas sobre alimentos de la tierra que debemos consumir con más frecuencia, el papel que juega un órgano en nuestro aspecto físico. Y un remedio natural para las uñas que va anclado con  el órgano en cuestión. Esto lo compartiré en una nueva entrada, para no hacer larga esta. 

Esta es una experiencia genuina y personal que quise compartir. No me interesa ganar dinero, llamar la atención, mentir para engañar sino contarles una experiencia que nunca había tenido en mi vida y que me sucedió. Están pasando cosas muy bellas en nuestro mundo y fuera de él. 

¡Gracias a todos y todas por leer! 

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